Suellen Ramírez Méndez seguramente no imaginaba lo que vería, casi en sus narices, esa mañana de viernes al abrir la… Suellen Ramírez Méndez seguramente no imaginaba lo que vería, casi en sus narices, esa mañana de viernes al abrir la puerta de su casa. Parecía que hacía poco había despertado, aún llevaba su pijama, y solo ella sabrá, el porqué cargaba un gato en los brazos. Lo cierto es que, su cara lo decía todo: “¿qué es lo que está pasando aquí justo al frente de mi casa?